Siempre que veia reir a Victor del trabajo, observaba como todos lo demas tambien lo miraban. Haciamos entrevistas por telefono y ante el tedio de hacer lo mismo todos los dias, el era el unico que casi siempre reia todo el tiempo y hacia las entrevistas en voz alta, gesticulando y guiñando el ojo a quien lo viera, decia cosas graciosas y todos nos reiamos, seguro que le gustaba llamar la atención de los demas, pero no habia vanidad en ese comportamiento. Cuando todos lo veiamos, era como si el estuviera actuando y nosotros fueramos los espectadores, pero al mismo tiempo yo sentia que era como estar en una escena que estaba siendo filmada, Victor era el actor principal y los demas eramos los personajes secundarios. El era la estrella; reia, bromeaba, se sacudia, lo reprendian, amenazaban con correrlo si no se comportaba. Parecia que a todos nos caia bien, todos lo saludabamos, las mujeres se acercaban para reir con el, el era la estrella cuando los demas estabamos a su alrededor. Todos sabiamos su nombre y el posiblemente no sabia mas que el de alguno que otro de nosostros…
Entonces me venia a la mente la idea tan trillada de si la vida es una película o si una película es la vida. En ese caso se presentaba tan clara la idea que no se podia dejar de pensar. No se si a los demas les pasaba lo mismo, pero era claro el mensaje. Luego, cuando ya salia de trabajar cuatro horas después de entrar -que en realidad se se convertian en seis porque la ultima parecia durar tres horas- me iba caminando a mi casa pensando si no era yo un personaje secundario: ¿y si es cierto que Dios nos esta escribiendo y yo soy un personaje secundario? ¿y si ni siquiera soy un personaje secundario sino solo ambiental? ¿entonces para que chingaos tanto desmadre? Ya se que para cada uno de nosotros uno mismo es el protagonista del universo, pero comparándote con otras vidas la tuya puede parecer rastrera e inútil. Imagina la mejor cosa que puedes hacer, para la que tengas mejor habilidad o talento, la haces, ves tu resultado y después la comparas con algun personaje grande y famoso, que hace lo mismo y te das cuenta de tu pobreza, luego te das cuenta que ese personaje no solo es talentoso en lo que tu haces, sino que tiene o tuvo una vida mas interesante, una historia rodeada de aventuras, amores, logros, etc. Y Luego un dia, azarosamente vas a un lugar en el que el se encuentra, tu te enteras, vas hacia donde esta y apenas lo puedes ver de lejos porque esta rodeado de gente ¿No pensarías que eres un personaje secundario en la película? ¿no preguntarias cual es tu papel? ¿y tus actos y tu persona, no se convertirian en reflejos abaratados del arquetipo? Anyway…
Las cosas que me vende la tv.
miércoles, 27 de agosto de 2008
viernes, 22 de agosto de 2008
Bye
Caminas cruzando la avenida, los segundos en las muñecas de los conductores de autos siguen su movimiento, en los celulares avanzan en la oscuridad. Tienes que hacer algo pero no lo recuerdas. Volteas a mirar el parabrisas de un auto y encuentras la mirada de una joven a la que conoces de la escuela, a la que no te interesa saludar; probablemente podrias encontrartela en algun trabajo y estarias obligado a hablarle todos los dias, a sonreirle en ese momento y todos los dias, a reirte con ella y escucharla y dejarle saber un poco de ti para que no sospeche lo que realmente piensas de ella y de todos los demas. Pero no es el caso y no te importa. Sigues caminando, tus tenis se pegan en el asfalto nuevo de la avenida. Subes la banqueta, te acuerdas del sol, te quema, sientes el sudor; recuerdas el estomago prominente debido a las noches tormentosas de alcohol; ya no te divierten pero lo sigues haciendo porque no hay mas. Tomaste y comiste mas de lo necesario para nutrirte el dia de hoy y aun asi no tienes energia. Sientes que emerge tu desprecio otra vez. No podrias casarte, lo sabes. Para que tanto entonces si sostenerte es tan facil, lo difícil es sostener la relacion con ellos y sus costumbres. Seguir sus compulsiones para no ser sospechoso, para que no te mire con suspicacia la policia. Otra calle que cruzar. Realizas una analogía del destiempo en que realizas las cosas. ¿Cuando cruzar la calle? ¿En que momento hacer la llamada? ¿Después de que acto decirle lo que piensas? ¿Cuaando leventarse y salir sin decir nada?... Quieres respuestas. Te has vuelto paranoico. Ya no les crees. Quieres respuestas, eres impaciente. Eres impaciente. Te llaman por el celular mientras tecleas vacuidades... ¿Por donde empezamos hoy wey? Ya sabes… Eso es lo menos importante. Nos vemos en una hora. Vamos a donde siempre. Lo importante es desaparecer… Vamos… ¡Como debe ser! La noche promete mas felicidad quimica. Adios… te dices. Adios, te contestas. Olvidemosnos te dices mientras te levantas del asiento y cierras la computadora. Adios otro dia.
jueves, 21 de agosto de 2008
.......
Amaneció. Las siete de la mañana, dos sueños no recordados, muchos mas perdidos y unos cuantos saboteados. Amaneció nublado. Buen escenario para la convergencia de los días pasados. Hay personas, lugares y situaciones vacías que convergen en momentos con un sentido… Apenas puedes mover los pies. El valium no ayuda, solo exacerba el estado; la televisión no ayuda, solo te anestesia mas, el cigarro hiere los pulmones, la música te acompaña, es tu única amiga, como decía ese tonto…
Amanece, el día se desdobla, cae el azul, cae la culpa, cae el viento que golpea. Todo esta bien porque ya no hay sensación. Has tenido la sensación y esa fue tu aceptación. Asomarse a la ventana: ahí están todos montados en la intención con la que despertaron esta mañana, en esa intención montada en el propósito montado en una meta montada en el vació…
Lo supiste desde que abriste los ojos: vas a embriagarme este día. Tal vez termines vomitándolo pero es una demanda ajena a tu voluntad. Un día te levantas, te miras al espejo y no te reconoces… Lo he leido tantas veces porque a tantos les pasa. Han pasado muchos años. Un día despiertas con la sensación de haber tenido un sueño que contenía el secreto, la respuesta de lo que necesitas saber en este momento y no lo recuerdas. La bruma se disemina y el sol se a asoma. Todos pasan allá abajo. Los miras escondidos atrás de la persiana de madera. Ya no los desprecias, ya no te gustan, ya no hay nada…
Lo sabes: hoy tampoco pasara nada.
Amanece, el día se desdobla, cae el azul, cae la culpa, cae el viento que golpea. Todo esta bien porque ya no hay sensación. Has tenido la sensación y esa fue tu aceptación. Asomarse a la ventana: ahí están todos montados en la intención con la que despertaron esta mañana, en esa intención montada en el propósito montado en una meta montada en el vació…
Lo supiste desde que abriste los ojos: vas a embriagarme este día. Tal vez termines vomitándolo pero es una demanda ajena a tu voluntad. Un día te levantas, te miras al espejo y no te reconoces… Lo he leido tantas veces porque a tantos les pasa. Han pasado muchos años. Un día despiertas con la sensación de haber tenido un sueño que contenía el secreto, la respuesta de lo que necesitas saber en este momento y no lo recuerdas. La bruma se disemina y el sol se a asoma. Todos pasan allá abajo. Los miras escondidos atrás de la persiana de madera. Ya no los desprecias, ya no te gustan, ya no hay nada…
Lo sabes: hoy tampoco pasara nada.
lunes, 11 de agosto de 2008
Obejetoo
Suspenderse, mirar un objeto por segundos extendidos minutos. Suspenderse, enmudecer, y ser poseído por el objeto. Todo existiendo y el objeto bañándolo todo. Atención. Atención, nos dejas ciegos de lo todo lo demás que no entra en tu habitación. La atención esta infectada de alineación. Presta atención, pon atención, la atención te pone, la atención te jode, la atención te coge. Un objeto, un momento, un silencio, una existencia limitada por tu concentración. Un objeto zen que te hace desaparecer. Copular con el objeto, perderse, penetrarlo y ser penetrado por el. Atención, risa, evanescencia, idea, estupidez, objeto… Atención, tu madre no existe, tu novia no existe, las emociones están dentro del objeto, ha aspirado tu alma, tu cuerpo yace vació, tus ojos anhelantes mirándolo como existe sin ti, como una mujer frívola que no voltee a verte. Objeto, lo sientes. Mierda… ¡te vas! ¡te vas! ¡te vas!... Ya estas adentro. Objeto-hoyo negro aspirándote por el tubo de la contemplación. Objeto, tus ojos irritados por no parpadear. Te esperan cajas-objeto de antipsicoticos en el psiquiátrico. Tu madre llamo al hospital, tu perro recibe una patada al entrar los enfermeros… ¡esta poseído! ¡esquizofrenia catatonica! ¡suspensión fenomenológica! ¡imbecil!... Objeto. Se apodero de tu cerebro. De tu alma. Objeto, no mas risas, te convertiste en el objeto y ahora contemplas a los demás tontos desde tu silencio de plástico, tu silencio de materia inanimada. Objeto… Otro mas que se convierte en objeto. Que nadie lo sepa. Ha enloquecido mirando un objeto. –Hijo, me reconoces? Esta loco. ¡Estupido-idiota-imbecil-pendejo-parasiempre! Objeto… Ya eres diferente.
jueves, 7 de agosto de 2008
Bla
Sergio era delgado, casi flaco anoréxico cuando lo conocí. Tenia como veinte años para mi, aunque ya después supe que tendría unos diez y seis, yo lo veía mas grande. Reía mostrando esos súper dientes, resistentes y blancos característicos de la tierra paterna. Lo hacia un poco como retrasado y otro tanto como loco; torciendo el cuerpo como si tuviera algún daño mental. Era de esas risas que te hacen reír por su extravagancia y su gracia. Tengo mala memoria de las personas adultas de mi infancia, solo me acuerdo de su interminable acto de sonreír y de permanecer tumbado en la sala mirando la televisión u hojeando revistas basura.
No recordaba que existía -cuando no tenemos presente la existencia de una persona, entonces realmente no existe, aunque sea sobre todo para nosotros-. Logro su reexistencia en mi memoria debido a que me lo dijo mi padre por teléfono: “tenemos visitas”. Que yo recuerde no habíamos “tenido visitas” desde hacia mas de diez años, asi que por el tono de felicidad con que me lo dijo, supe –inconscientemente- que se trataba de un familiar o amigo de el. Después me dijo que era Sergio. Sabia de algunos conocidos de padre que Vivian en Estados Unidos, pero nunca espere ver a alguno -ciertas cosas o personas parecen mas una fantasía que realidad, cuando no se tiene presente la posibilidad de estar frente a ellas o conocerlas es como si no existieran, como cuando hablamos de Marte, creo que nadie piensa realmente que alguna vez conocerá ese planeta-.
Llegue un viernes por la tarde a casa y me dijeron que Sergio había salido. Supuse que habría ido a conocer la ciudad, mas específicamente los bares y las cantinas. Pero mi suposición fue un poco ingenua, lo que realmente había ido a conocer era a mi conecte…
Me dormí y en la madrugada escuche que los perro ladraban, Sergio logro entrar al patio, parecía avanzadamente ebrio, se balanceaba. Cuando me miro me reconoció y yo a el. Se fue a dormir sin decir preguntarme mas que por mi edad y expresar su gusto por verme que “había crecido”, tal vez esperaba verme de seis años eternamente.
No lo volví a ver en esa semana hasta el domingo siguiente y después de algunos momentos frente a el me di cuenta de que Sergio seguía la tradición de su familia en los hombres. Su padre se emborrachaba con tequila y mezcal en el rancho, algunos de sus tíos y hermanos también; el escapaba de las emociones con cocaína y heroína en las vegas. No había pasado por Tijuana a visitar a nadie sino a prevenir la abstinencia para continuar su viaje…
No recordaba que existía -cuando no tenemos presente la existencia de una persona, entonces realmente no existe, aunque sea sobre todo para nosotros-. Logro su reexistencia en mi memoria debido a que me lo dijo mi padre por teléfono: “tenemos visitas”. Que yo recuerde no habíamos “tenido visitas” desde hacia mas de diez años, asi que por el tono de felicidad con que me lo dijo, supe –inconscientemente- que se trataba de un familiar o amigo de el. Después me dijo que era Sergio. Sabia de algunos conocidos de padre que Vivian en Estados Unidos, pero nunca espere ver a alguno -ciertas cosas o personas parecen mas una fantasía que realidad, cuando no se tiene presente la posibilidad de estar frente a ellas o conocerlas es como si no existieran, como cuando hablamos de Marte, creo que nadie piensa realmente que alguna vez conocerá ese planeta-.
Llegue un viernes por la tarde a casa y me dijeron que Sergio había salido. Supuse que habría ido a conocer la ciudad, mas específicamente los bares y las cantinas. Pero mi suposición fue un poco ingenua, lo que realmente había ido a conocer era a mi conecte…
Me dormí y en la madrugada escuche que los perro ladraban, Sergio logro entrar al patio, parecía avanzadamente ebrio, se balanceaba. Cuando me miro me reconoció y yo a el. Se fue a dormir sin decir preguntarme mas que por mi edad y expresar su gusto por verme que “había crecido”, tal vez esperaba verme de seis años eternamente.
No lo volví a ver en esa semana hasta el domingo siguiente y después de algunos momentos frente a el me di cuenta de que Sergio seguía la tradición de su familia en los hombres. Su padre se emborrachaba con tequila y mezcal en el rancho, algunos de sus tíos y hermanos también; el escapaba de las emociones con cocaína y heroína en las vegas. No había pasado por Tijuana a visitar a nadie sino a prevenir la abstinencia para continuar su viaje…
lunes, 4 de agosto de 2008
lOsEsQuIzOfReNiZaNtEs
Otra vez la insoportable casualidad del ser me hace experienciar ideas y sensaciones encontradas…
Los recovecos del destino me han llevado por un tiempo a recibir las madrugadas sin sustancia alguna, condicion que me hace sufrir no poco. Que sufrimiento ese de encontrarme obnubilante recibiendo el crepúsculo matutino sin estar mas briago o drogado que con la desesperación que me provoca pasar ocho horas escuchando a un par de pelmazos… Nota a mi mismo: el infierno existe.
Y digo que los maniacos verborreicos esos me hacen tener sensaciones encontradas porque a pesar de que su poca lucidez mental y su excesivo parloteo que me provocan exasperaciones nocturnas, ambos son poseedores de un buen corazon y tienen atenciones nobles con mi agradable persona; lo que imposibilita en un momento climatico a increparlos como debiera. El colmo del asunto es que ambos forman parte de esa plaga malsana e indeseable, de la que me veo rodeada constantemente, llamada “psicologos”… En verdad, no hay peores individuos.
Uno de ellos es un niñote con el ego mal alimentado por sus amiguitas de facultad con las que juega a la psicologia. Es una irresponsabilidad alimentar un ego de esa manera. El otro, puede pasar mas de dos horas hablando de las ridiculeces, aparecidas en el ultimo bodrio gringo llamado batman, como lo hace un infante de cinco años…
Hermanos, en verdad en estos momentos no hay cabida en mi almita para misantropías ridiculas ni esas cosas, pero no me hagan sufrir de esa manera, procurándome noblemente por un lado y desesperándome cruelmente por otro…
El insomnio, las pseudos alucinaciones, su nobleza, la noche, mis ojos irritados, el cerebro ardiente y su incontenible verborrea me van a volver loco… ¡Callad!... Desenfrenados palurdos esquizofrenizantes.
Los recovecos del destino me han llevado por un tiempo a recibir las madrugadas sin sustancia alguna, condicion que me hace sufrir no poco. Que sufrimiento ese de encontrarme obnubilante recibiendo el crepúsculo matutino sin estar mas briago o drogado que con la desesperación que me provoca pasar ocho horas escuchando a un par de pelmazos… Nota a mi mismo: el infierno existe.
Y digo que los maniacos verborreicos esos me hacen tener sensaciones encontradas porque a pesar de que su poca lucidez mental y su excesivo parloteo que me provocan exasperaciones nocturnas, ambos son poseedores de un buen corazon y tienen atenciones nobles con mi agradable persona; lo que imposibilita en un momento climatico a increparlos como debiera. El colmo del asunto es que ambos forman parte de esa plaga malsana e indeseable, de la que me veo rodeada constantemente, llamada “psicologos”… En verdad, no hay peores individuos.
Uno de ellos es un niñote con el ego mal alimentado por sus amiguitas de facultad con las que juega a la psicologia. Es una irresponsabilidad alimentar un ego de esa manera. El otro, puede pasar mas de dos horas hablando de las ridiculeces, aparecidas en el ultimo bodrio gringo llamado batman, como lo hace un infante de cinco años…
Hermanos, en verdad en estos momentos no hay cabida en mi almita para misantropías ridiculas ni esas cosas, pero no me hagan sufrir de esa manera, procurándome noblemente por un lado y desesperándome cruelmente por otro…
El insomnio, las pseudos alucinaciones, su nobleza, la noche, mis ojos irritados, el cerebro ardiente y su incontenible verborrea me van a volver loco… ¡Callad!... Desenfrenados palurdos esquizofrenizantes.
miércoles, 30 de julio de 2008
Lunes
Lo he pensado muchas veces, pero nunca lo he llevado a cabo. Lo mas cercano que he hecho es lo que como otras veces en mayor en menor grado ya había hecho….
Eran las diez de la mañana del lunes. Tras haberme mantenido en contemplación extrema y sosteniéndome en vigilia las últimas cuatro noches hasta recibir la mañana del cuarto día, dormí por un lapso de tres horas, después me desperté para ingresarme algo de alimento y continuar con el insomnio involuntario. No podía dormir a pesar de mis ansiosos esfuerzos; mi cerebro, que aunque según tengo entendido gracias a alguna clase de la escuela y recordado últimamente por mi apreciadísima doctora, es inpropioperceptible, me ardía avanzadamente. Ya el día anterior, debido a la excesiva vigilia, era yo presa de ilusiones de todo tipo y pseudo alucinaciones karmaticamente tétricas, así que me dispuse a no desaprovechar tan ventajoso estado y arreglármelas para meterme alguna sustancia que exacerbara mi agraciado estado. Como dije, era lunes por la mañana, asi que la conecte no estaba disponible sino hasta después de las seis de la tarde, no podía esperar, corría el riesgo de sucumbir sin antes haber aprovechado mi condición, la única salida era abandonarme a lo que me podía proveer en el oxxo y así lo hice. Empecé con lentitud, suave y armónicamente a ingerir cada mililitro, sabia que era mejor empezar así, conocía las etapas por las que se pasa y era mejor calentar primero antes de adentrarse por completo en el asunto, las cosas iban bien, un poco de televisión al principio para agarrar un viaje bizarro y después liberarme de este con las ondas musicales que imaginaba saliendo de mi estereo cual comercial de Panasonic. Pasaron las primeras horas y se acababa la primera mitad de mi reserva. El refrigerador empezaba a asomar una mitad desolada de cerveza. Fue entonces que mi naturaleza de hombre visionario me hizo darme cuenta que era mejor tener “compañía”, no por la compañía en si como tal, sino para alternar los viajes a la tienda y para que el tiempo de espera a la apertura de la tiendita se hiciera mas soportable. Asi que acudí a mi celular, revise la lista de contactos y llame a un conocido que viviera mas cerca a mi domicilio. Le marque y sin mucha espera contesto, no era un tipo muy iniciado en el arte del escape, pero era mejor que nada, así que tras la invitación me dijo que acudiría en un par de horas a recibir mi instrucción y a divertirse. El tiempo corría mientras tanto, y mi tendencia de incubar torvos pensamientos con la combinación de cerveza y soledad me hizo experimentar el deseo de perturbar por unas horas el curso de algunas vidas de palurdos a los que conozco, perturbar hasta donde me fuera posible. Fue entonces que el orden del universo hablo y dijo estar de mi lado… La esencia de mi celular, según calculaba, se agotaría en poco tiempo, solo podría realizar algunas cuantas llamadas para invitarlos a mi estancia. Supuse que la mayoría de ellos no aceptaría iniciar una francachela un lunes a temprana hora, todos estarían anulando sus yoes y drogándose con su trabajo de alienados, estarían condenados hasta el próximo viernes. Pero esa era mi intención, perturbar su maniquea trayectoria en incitarlos a romper su decencia sin que lo supieran. Realizaba llamadas a diestra y “siniestra” y mi saldo no se agotaba. Sorprendido ante tal suceso, corrí el riesgo de agotar mi ultima llamada y marque para consultar mi crédito. Mi sorpresa fue tal cuando escuche que tenia un saldo altísimo que me entusiasme ante la idea de que los dioses apoyaba mis planes. Ahora solo era cuestion de hacer las llamadas y probar el azar o la causalidad…
Empecé a llamarlos a los que eran mas vulnerables, la mayoría contesto, algunos argumentaban que les era imposible, pensaba “idiotas”, pero eran francos; otros decían que irían o me avisarían cuando lo harían, otros que me dirían mas tarde. En fin, todo era cosa de los designios del destino. A las dos horas, como me dijo, llego mi primer huésped. Traía consigo el material apropiado para continuar sin contratiempos. Después de agotar mi crédito debido a que la persuasión tomaba su tiempo, empecé a recibir llamadas para preguntarme sobre la localización de mi casa. Empezaron a llegar uno, otro y otro. Logre juntar unos ocho palurdos un lunes por la tarde en mi casa. Todos ellos llegaron con la intención de pasar un breve momento acompañándolo con una cerveza, pero mi intención era hacerlos delirar lo mas briagamente posible. Así que me las arregle para que no faltara nada para cumplir esa empresa. Pasaban las horas y yo alucinaba, me sentía en el mejor party del mundo. Uno de ellos me llamo para hablarme en privado, nos salimos al patio-azotea, y lo que me dijo me hizo reafirmar la creencia en mi misión: el palurdo tenia en sus manos una considerable cantidad de material que había dejado algún “dealer” en el guardafango de su camioneta para librarse de la policía. Me pregunto si seria pertinente compartirla, el no usaba mucha y se sentía abrumado por la posesión de tal medicina. Le dije que yo me las arreglaría para repartirla en la fiesta. ¡El trance colectivo había explotado!..
A las diez de la noche, según dicen los que pudieron vislumbrar el reloj, sucumbí en la sala de mi apartamento, lo ultimo que recuerdo es haber lanzado un par de botellas hacia la calle desde mi tercer piso.
Al día siguiente desperté a las diez de la mañana nuevamente. Innumerables cuerpos yacían en la blanca alfombra de mi estancia, algunos sobre los miembros de otros. Olores agrios y fétidos flotaban en todo el lugar. Nadie había sobrevivido a la embriaguez y al delirio del material. Empecé a caminar felinamente y me detuve mientras mi mirada se posaba en un líquido espeso y amarillento que imperturbable se encontraba en el umbral de la cocina, un rictus abria paso a una sonrisa en mi rostro, alimentada por el éxito de mi empresa. Me conmovi casi hasta una lagrima. Todo eso era muy bello.. ¡Les había devuelto por una noche la libertad a esos pobres infelices!...
Eran las diez de la mañana del lunes. Tras haberme mantenido en contemplación extrema y sosteniéndome en vigilia las últimas cuatro noches hasta recibir la mañana del cuarto día, dormí por un lapso de tres horas, después me desperté para ingresarme algo de alimento y continuar con el insomnio involuntario. No podía dormir a pesar de mis ansiosos esfuerzos; mi cerebro, que aunque según tengo entendido gracias a alguna clase de la escuela y recordado últimamente por mi apreciadísima doctora, es inpropioperceptible, me ardía avanzadamente. Ya el día anterior, debido a la excesiva vigilia, era yo presa de ilusiones de todo tipo y pseudo alucinaciones karmaticamente tétricas, así que me dispuse a no desaprovechar tan ventajoso estado y arreglármelas para meterme alguna sustancia que exacerbara mi agraciado estado. Como dije, era lunes por la mañana, asi que la conecte no estaba disponible sino hasta después de las seis de la tarde, no podía esperar, corría el riesgo de sucumbir sin antes haber aprovechado mi condición, la única salida era abandonarme a lo que me podía proveer en el oxxo y así lo hice. Empecé con lentitud, suave y armónicamente a ingerir cada mililitro, sabia que era mejor empezar así, conocía las etapas por las que se pasa y era mejor calentar primero antes de adentrarse por completo en el asunto, las cosas iban bien, un poco de televisión al principio para agarrar un viaje bizarro y después liberarme de este con las ondas musicales que imaginaba saliendo de mi estereo cual comercial de Panasonic. Pasaron las primeras horas y se acababa la primera mitad de mi reserva. El refrigerador empezaba a asomar una mitad desolada de cerveza. Fue entonces que mi naturaleza de hombre visionario me hizo darme cuenta que era mejor tener “compañía”, no por la compañía en si como tal, sino para alternar los viajes a la tienda y para que el tiempo de espera a la apertura de la tiendita se hiciera mas soportable. Asi que acudí a mi celular, revise la lista de contactos y llame a un conocido que viviera mas cerca a mi domicilio. Le marque y sin mucha espera contesto, no era un tipo muy iniciado en el arte del escape, pero era mejor que nada, así que tras la invitación me dijo que acudiría en un par de horas a recibir mi instrucción y a divertirse. El tiempo corría mientras tanto, y mi tendencia de incubar torvos pensamientos con la combinación de cerveza y soledad me hizo experimentar el deseo de perturbar por unas horas el curso de algunas vidas de palurdos a los que conozco, perturbar hasta donde me fuera posible. Fue entonces que el orden del universo hablo y dijo estar de mi lado… La esencia de mi celular, según calculaba, se agotaría en poco tiempo, solo podría realizar algunas cuantas llamadas para invitarlos a mi estancia. Supuse que la mayoría de ellos no aceptaría iniciar una francachela un lunes a temprana hora, todos estarían anulando sus yoes y drogándose con su trabajo de alienados, estarían condenados hasta el próximo viernes. Pero esa era mi intención, perturbar su maniquea trayectoria en incitarlos a romper su decencia sin que lo supieran. Realizaba llamadas a diestra y “siniestra” y mi saldo no se agotaba. Sorprendido ante tal suceso, corrí el riesgo de agotar mi ultima llamada y marque para consultar mi crédito. Mi sorpresa fue tal cuando escuche que tenia un saldo altísimo que me entusiasme ante la idea de que los dioses apoyaba mis planes. Ahora solo era cuestion de hacer las llamadas y probar el azar o la causalidad…
Empecé a llamarlos a los que eran mas vulnerables, la mayoría contesto, algunos argumentaban que les era imposible, pensaba “idiotas”, pero eran francos; otros decían que irían o me avisarían cuando lo harían, otros que me dirían mas tarde. En fin, todo era cosa de los designios del destino. A las dos horas, como me dijo, llego mi primer huésped. Traía consigo el material apropiado para continuar sin contratiempos. Después de agotar mi crédito debido a que la persuasión tomaba su tiempo, empecé a recibir llamadas para preguntarme sobre la localización de mi casa. Empezaron a llegar uno, otro y otro. Logre juntar unos ocho palurdos un lunes por la tarde en mi casa. Todos ellos llegaron con la intención de pasar un breve momento acompañándolo con una cerveza, pero mi intención era hacerlos delirar lo mas briagamente posible. Así que me las arregle para que no faltara nada para cumplir esa empresa. Pasaban las horas y yo alucinaba, me sentía en el mejor party del mundo. Uno de ellos me llamo para hablarme en privado, nos salimos al patio-azotea, y lo que me dijo me hizo reafirmar la creencia en mi misión: el palurdo tenia en sus manos una considerable cantidad de material que había dejado algún “dealer” en el guardafango de su camioneta para librarse de la policía. Me pregunto si seria pertinente compartirla, el no usaba mucha y se sentía abrumado por la posesión de tal medicina. Le dije que yo me las arreglaría para repartirla en la fiesta. ¡El trance colectivo había explotado!..
A las diez de la noche, según dicen los que pudieron vislumbrar el reloj, sucumbí en la sala de mi apartamento, lo ultimo que recuerdo es haber lanzado un par de botellas hacia la calle desde mi tercer piso.
Al día siguiente desperté a las diez de la mañana nuevamente. Innumerables cuerpos yacían en la blanca alfombra de mi estancia, algunos sobre los miembros de otros. Olores agrios y fétidos flotaban en todo el lugar. Nadie había sobrevivido a la embriaguez y al delirio del material. Empecé a caminar felinamente y me detuve mientras mi mirada se posaba en un líquido espeso y amarillento que imperturbable se encontraba en el umbral de la cocina, un rictus abria paso a una sonrisa en mi rostro, alimentada por el éxito de mi empresa. Me conmovi casi hasta una lagrima. Todo eso era muy bello.. ¡Les había devuelto por una noche la libertad a esos pobres infelices!...
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