sábado, 11 de enero de 2020
No es basura
Desde ya hacía tiempo me pasaba, pero últimamente se me ha hecho más fuerte la idea o tal vez sensación de pesar por la basura. Me refiero a que me resulta una lástima tirar las envolturas o paquetes que contienen lo que regularmente consumimos. Si bien es cierto que tiene aproximadamente un año desde que empecé a reciclar, esto me ha dado la idea de que no deberíamos tirar la mayor parte de lo que llamamos basura, ya que seguramente casi toda debe ser reciclable.
Como decía, me refiero a los paquetes y envolturas de los productos que compramos. Lo que más comúnmente se recicla es el plástico (PET) que venden con la soda, leche; el plástico que se vende con las botellas de cloro, jabones líquidos; el alumino, fierro, papel y el cartón. Hasta el momento, eso es lo que he podido reciclar. Pero hay una gran cantidad de cosas que no se reciclan y que tienen que ir a la basura, por que, por lo menos en lo personal, no hay, o no he encontrado algún lugar dónde se pueda llevar para reciclarlo. Como ejemplo están el plástico con el que se forran muchas cosas, las bolsas de plástico, el unicel, el cartón encerado, el papel encerado, el periódico, vidrio, tela, madera, vinil, plástico duro como el de los aparatos electrónicos, et., etc.
La basura es dinero, eso es algo real. Creo que deberíamos cambiar nuestra idea de basura como todo lo que sirve como envoltura a lo que necesitamos. Los contenedores pueden no ser basura, sino dinero si lo supieramos manejar, si hubieran lugares apropiados para reciclarlos. Echemos un vistazo a nuestra basura y veamos todo lo que se podría rescatar. Si separamos todo lo que se puede reciclar, eso no es basura,
La basura es asquerosa, pero solo cuando se trata de residuo orgánicos que se pudren, se descompones o apesatan. A quien le daría asco caminar entre un campo de unicel, plástico, vidrio, cartón, bolsas de plástico, papel, etc. Eso no es sucio y se puede reciclar. Ojala pudieramos reciclarlo todo. Queremos tirar todo lo que "no sirve", indiscriminadamente. Si fueramos más honestos, todo aquello que abandonamos en nuestra vida, nuestros malos actos, nuestros deseos frustrados, las omisiones lamentable, las palabras vacías, todo lo mal que está en nosotros, quien sabe qué porcentaje de nosotros ya se habría ido a la basura. Bueno, pero ese ya es otro cuento. Ojala pronto podamos descubrir que gran parte de lo que tiramos día a día puede ser reutilizable, recliclable y que no es basura.
viernes, 13 de diciembre de 2019
La gran kermese (incompleta)...
El trabajo, que no está orientado a desarrollar las habilidades o el talento de las personas, aliena y termina creando un autómata, una persona reducida a una función. Y en el tiempo libre ese ser, residuo de persona que desecha el horario laboral, solo puede dedicarse a descansar y a tratar de entretenerse con lo que le ofrece la misma máquina que lo produjo. Es por esto que en las celebraciones, como en la más sagrada que hay si se es cristiano, la celebración carece de esencia. La navidad es, desde que yo recuerdo, más que un ritual religioso, solo un festival, una kermese generalizada. Las calles se llenan de gente cargando bolsas con cosas para regalar.
viernes, 8 de noviembre de 2019
COMODIDAD
Nunca me ha gustado manejar. Sentí, como todos, mucha emoción al aprender, cuando era niño. La sensación de poder al manipular una enorme máquina era fascinante, la disfruté mucho aprender, pero ya después de eso, siempre me causó estrés. La posibilidad de chocar con alguien, el atropellar a una persona, etc., estuvo presente en mí por mucho tiempo. Ahora ya no me da temor, pero sigue sin gustarme manejar, aunque ya me acostumbre. Pero ahora la sensación que me deja es de estar de cierta forma preso.
Cuando estoy en medio del tráfico esperando a que se muevan los carros y veo a la gente que camina, salta o corre en la banqueta, siento como si estuviera en cautiverio y quisiera estar en su lugar. Me gusta la libertad y estar dentro de una maquina, encerrado, en medio de otras que me bloquean el paso, no me agrada. Cierto que es más cómodo, pero esa comodidad te sustrae energía, vitalidad, hasta alegría yo diría.
La búsqueda de excesiva comodidad me parece que es un síntoma de cierta decadencia psicológica, una especie de senectud anticipada voluntaria o una especie de invalidez voluntaria. Usar el carro para recorrer pequeñas distancias, pedir un "uber", esperar por mucho tiempo el taxi que te dejé lo más cerca posible del lugar al que te diriges, aun cuando pasan otros que te dejan a dos o tres calles más lejos; todo eso, en lugar de caminar, resulta penoso. Y es que, como digo, el procurar siempre la comodidad apunta a una especie de invalidez. El siempre comprar comida en lugar de cocinarla; pagarle a alguna persona para que limpie tu casa, en lugar de hacerlo tú mismo; llevar a lavar tu carro por no quererlo lavar; buscar clases de algo que tu mismo puedes aprender, teniendo tantas herramientas disponibles en internet. Todo eso, y tantos otros ejemplos abundan, nubla el espíritu, lo entorpece y lo empobrece; creando al final de cuentas una insatisfacción, un tedio o hastío generalizado, como la imagen de esos animales de zoologico que están encerrados y debilitados porque no están en libertad y no tienen que salir a cazar; solo que la situación de ellos es obligada, la de la gente que elige lo que menciono es voluntaria.
Tengo interés en buscar los efectos psicológicos a corto y largo plazo que causa la excesiva comodidad en los seres humonos. Por lo pronto, a tratar de liberarse, siempre que se pueda de la comodidad, porque la excesiva comodidad tambien es una cárcel, una cárcel absurda y estúpida.
miércoles, 13 de septiembre de 2017
A quién putas...!
Estar ausente
Pensarlo e ignorarlo
Respirar como máquina
Caminar ciego
Estar ausente y recordar
Que alguna vez todo fue presente
Que el tiempo no existía
Que todo era aquí y ahora
No como ahora que no es nada el aquí
Y el ahora está ausente
Estar ausente todo el día
Y en la noche poderse mirar en el espejo de las estrellas
Y sentir por un segundo que uno es todo
Pero ya no recordarlo a la mañana siguiente
Como si eso hubiera sido en otra vida
En otro universo
En otra existencia
Y la existencia de hoy fuera la ausencia
Estar ausente…
Y a quién le importa si todo está ausente…
martes, 11 de julio de 2017
Largo día
En algún momento, quien sabe si para todos,
la vida se vuelve un largo día
en el que el sueño y los sueños se ausentan
y solo queda la materia inmediata,
demandante y vacía,
en que los otros son solo cuerpos,
y el cuerpo propio solo una máquina fría,
y las noches obscuridad sin poesía,
y los días soles sin luz y sin calor,
un día largo lleno de calles y relojes,
de palabras que hablan de cosas,
que otros crearon muertas
en realidades de concreto...
Aún así en esos días,
por un unos segundos o tal vez menos,
quizá después del orgasmo
o en la nota escondida de una melodía
algo despierta
y eso basta para mostrar lo eterno
que en todo se asoma
y todo tiene sentido,
y hay que aprovechar ese destello
y embarcar la luz de adentro,
dejarse aquí en medio de las guerras,
irse lejos a donde ni siquiera la imaginación sospecha,
pero que alcanza el sentimiento,
irse y ya no regresar,
o volver tal vez solo para decirse en secreto,
que hay que tener paciencia,
que aun en el tiempo sin tiempo
y en la oscuridad
hay que buscar algo y hacerse de ello,
que el cambio llegará pronto,
y hay que estar preparados,
sin las manos vacías...
lunes, 15 de mayo de 2017
Volar como en los sueños,
Los sueños son eso, sueños, y ojalá nunca tratemos de traerlos a esta seca y vacía realidad. Mejor esforzarse por alcanzarlos, llegar a ellos, a ese espacio etéreo, a ese tiempo sin tiempo, lejos del concreto y del ruido y quedarnos ahí. Despeguemos, dejémonos aquí, junto con toda esta carga de mundo estéril de magia. Abramos camino hacia los sueños que nos palpitan en los sueños, en la respiración de la sangre y detrás de los ojos. Quema en tu mente esa horrible frase que dice "haz realidad tu sueños", es criminal. La aspiración es otra, haz un sueño tu realidad. Asciende y ya no regreses. De vez en cuando di alguna palabra, muevete un poco y asiente a lo que se diga, pero vuelve inmediatamente a la eternidad de tu fantasía. Desaparece y busca sueños más hondos, vuélvete residente del mundo de la música y transformate en una nota, luego duplícate, cuadriplícate y conviértete en una canción, olvida las palabras y tal vez un día logres finalmente ya no regresar.
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