Digo: para que tomarse tan en serio las cosas y a uno mismo, si hay un montón de mentecatos igual que tu y con los mismos problemas al salir a la banqueta de tu casa. Tiene sus ventajas andar eludiendo las cosas de uno, todo es cuestión de lograr olvidarlo. Y si no se puede conscientemente y por voluntad propia, siempre habra un poco de ayuda teniendo un buen “conecte”.
Últimamente, debido a que el calor de estos dias me pone de buen talante, a la inversa de la mayoria, que los pone mas histericos; todos, envidiando mi africana condicion de entenderme con el solcito de estos dias, se ponen de neuroticos insufribles ante mi alegria…
Las situaciones estresantes no me afectan como a los demas por lo que se me dice: “Deberías tomarte las cosas mas en serio”… Es la constante que he escucho de parte de algunos de los interlocutores a los he logrado desesperar, antes de declarar abiertamente que desean un intercambio de madrazos. Han sido ya un numero considerable de personas que observo no soportan que sea uno feliz. Como aquella memorable ocasión en que el gordito Toño, virtuoso bajista de una banda local que tocaba rescatablemente, se desespero ante mi aplicación de mayeutica infantiloide que solo pretendía divertirse a costas de su ingenuidad a ver cuanto aguantaba. El pendejo se desespero y me termino amenazando con no responder con palabras ante mis preguntas… Quien carajo me hace caso después de entrar y salir durante ocho horas sin tregua, de la tiendita de la esquina para proveerme de lo necesario para pasármela como se debe. Pero bueno, nunca faltan los necios…
Ya que ya sufri el infernal invierno, ahora me toca disfrutar de la no poca felicidad que me causa este calorcito. Aunque como dice Thalia "mis circunstancias les insulten"...
lunes, 28 de abril de 2008
miércoles, 23 de abril de 2008
martes, 22 de abril de 2008
Otro
Te descubres parado en la esquina, como habiendo despertado de repente de, o, a un sueño. Te descubres mirando desde la esquina, desde la cera de enfrente, idiotizado, ausente, lejos, perdido; te descubres mirándote en la esquina sin voltear a verte desde el auto que va pasando, te descubres de espaldas mirándote a través del cristal del oxxo que esta detrás de ti. Te descubres desde una nube, abajo, ingenuo y ciego. Te descubres desde los insectos del árbol que te ven pasar todos los días. Te descubres desde los cigarros que compraras en el centro comercial. Te descubres en tus monedas y en el cáncer de tu signo. Te descubres en la sensación de tu estomago. Te descubres en una emoción que has estado reprimiendo. Te descubres en la evocación de una idea del pasado de desaparecer el puente mientras lo cruzas. Te descubres en el pensamiento de los demás, en conocer la forma en que te miran. Te descubres en las contorsiones que siempre estarán esperando acompañarte cuando estas solo. Te descubres moviéndote, avanzando tu pierna derecha, descubriéndola lenta y enorme, te descubres como solo en cualquier lugar. Te descubres en cada uno de todos los que te rodean… Puedes estar en su lugar y verte desde ahí, y pensarte desde su sitio y engavetarte desde sus ideas, desde su pensamiento colectivo, desde su realidad acordada. Te descubres desde la oxigenada que pasa en su convertible y que no te mira pero que sabe de ti, desde el homeless que una sola vez te vio sin verte, al que no le diste una moneda. Te descubres desde la computadora, en la hoja que abres, en cualquier pagina de google, te descubres en las suelas de tus zapatos… Te descubres y te sorprendes que todos esos seas tu mismo, y te das cuanta que no has podido librarte de ti mismo desde que naciste, desde que sientes, piensas y te acuerdas. Y te das terror y te gustas y te odias. Te descubres en lo que no sabes, te descubres en tu ceñida garganta. Descubres que has estado condenado a ti, al insoportable y amado tu. Te descubres invadido de ti en toda tu vida, en todos los años, meses, días, segundos. Y te descubres en imágenes y lugares que puedes evocar transgrediendo el orden del tiempo. Te descubres mas cerca en el momento en que te diste cuenta que mientras dormías había otro junto a ti que no dormía y que se levantaba para irse a lugares que nunca has conocido ni conocerás, pero que tienes la sensación da haber estado ahí. Y sabes que no podrás salir, que no hay forma. Que la única forma es tratando de olvidarte de ti pero que no podrás porque siempre has estado en ti y contigo y no sabes como podría ser el estar sin ti. Te descubres siendo tu, creyendo siendo tu y sabiendo que mas que tu eres todos los demás. Te descubres desde el genio y desde el idiota y te avergüenzas desde su mirada. Te descubres desde todos y es horroroso y sublime. Te das cuenta que existes y que no eres tu ni lo que imaginas. Ayer te viste caminando en la calle. Te seguiste y te espiaste. Entraste al centro comercial y te acercaste mas y mas a ti, hasta sentir tu respiración en tu nuca, y asustado volteaste violentamente hacia atrás, pero no había nadie porque eras tu mismo. Te descubres y te das cuenta que no estas ahí. Que eres tu pero no estas. Y vas al espejo para mirarte al llegar no sabes cual es el reflejo, si tu o el otro. Te descubres y desapareces…
viernes, 18 de abril de 2008
HoydigoSi
I feel...
Ya estoy briago. Sin embargo, hoy también habrá que abandonarse a las botellas y al cigarro. No hay necesidad, lo se, y tampoco tengo ganas, no lo necesito porque me encuentro en un estado cabronamente Bien... Thanks God porque existen esos seres de falda... “Aquel que sufre como puede ser discreto”... De la misma forma, aquel que es dichoso como puede ser discreto...
Pero decía que había que embriagarse doblemente esta noche. Es lo mas sano y justo que se puede hacer. Que van a decir los compás cuando me inviten un trago y les diga que no. Diran que soy un mamón. Los habré traicionado... Pobrecitos. No señor, eso no esta bien, eso no se hace. Como voy a dejar de meterme dos botellas de diferentes alcoholes de un fin para otro... Nel, “El que no fuma y toma es joto” (Viejita de una calafia, 200?).
No entiendo a los sobrios, como le hacen para continuar vivos?. No entiendo a los que se abstienen, sea que lo hacen de embriagarse de alcohol o de lo que sea que les haga perder el razonamiento... Bueno, bueno. Sin empezar con palabras feas, el tiempo es demasiado bueno para hacerlo...
En estos momentos hay unos deseos irreprimibles de soltar al aire el bienestar que invade. Anyway... Empezare con un poco de música feliz, una cerveza ligera y un mensaje... That’s it. Inmaculadamente drogado.
Ya estoy briago. Sin embargo, hoy también habrá que abandonarse a las botellas y al cigarro. No hay necesidad, lo se, y tampoco tengo ganas, no lo necesito porque me encuentro en un estado cabronamente Bien... Thanks God porque existen esos seres de falda... “Aquel que sufre como puede ser discreto”... De la misma forma, aquel que es dichoso como puede ser discreto...
Pero decía que había que embriagarse doblemente esta noche. Es lo mas sano y justo que se puede hacer. Que van a decir los compás cuando me inviten un trago y les diga que no. Diran que soy un mamón. Los habré traicionado... Pobrecitos. No señor, eso no esta bien, eso no se hace. Como voy a dejar de meterme dos botellas de diferentes alcoholes de un fin para otro... Nel, “El que no fuma y toma es joto” (Viejita de una calafia, 200?).
No entiendo a los sobrios, como le hacen para continuar vivos?. No entiendo a los que se abstienen, sea que lo hacen de embriagarse de alcohol o de lo que sea que les haga perder el razonamiento... Bueno, bueno. Sin empezar con palabras feas, el tiempo es demasiado bueno para hacerlo...
En estos momentos hay unos deseos irreprimibles de soltar al aire el bienestar que invade. Anyway... Empezare con un poco de música feliz, una cerveza ligera y un mensaje... That’s it. Inmaculadamente drogado.
miércoles, 16 de abril de 2008
Patadabajo
Siempre me ha parecido una putería ser chiclero (o sea, repetir un mismo truco o un movimiento, en un juego o una situación, que funciona bien y que por eso se repite). Sin embargo, lo he hecho algunas veces (si no es que muchas[Jajaja…Naah.. no muchas]). Recuerdo que el caso arquetipo se daba en las maquinitas. Yo era de esos que no son muy buenos pero tampoco malos pal juego, mas bien, mas o menos. Lo suficiente para llegar y retar a cualquier púbero mayor que yo y darle una buena pelea pa’ hacerme respetar en la cruelisima mafia de las maquinitas. Mas de una vez me gane el reconocimiento de mis coetáneos viciosos ganándole, la mayor parte de las veces de sapo, a algún jerarca videogamero de la colonia. Una vez, recuerdo, cuando ya gozaba de cierto status y respeto entre mis compitas, llego a retarme un niño como de trece años, mas alto, feo y malandro que yo, que en ese entonces contaba con la tiernísima edad de diez u once años. El video juego, como es de conjeturarse, según mi casi treintena de años en la actualidad, era Street Fighter (sublime video juego con el que mas de un niño se iniciaría en la senda del vicio que años después me haría encontrarlos en las mismas cantinas a las que yo acudiría).
Me gustaba elegir, para empezar, a Ryu, ya que era con el único que sabia jugar, y porque además, se parecía mas a mi por el cabello negro, que el gringo ese mariquete de Ken… La cosa es que ese malandrin me reto, no sin antes mirarme hacia abajo con cierta altivez que le permitía su edad mayor a la mía. Comenzó la pelea no sin excitación, las cosas estuvieron fatales y mi hormonal adversario se llevo el primer round. Me sentí ridiculizado frente a mis fans, que empezaban a murmurar con malicia a mis espaldas sobre mi segura derrota. Llego el segundo asalto y me asalto la ansiedad, la adrenalina me hacia sudar, el corazón se me salía, no podía mover con destreza la palanca para que me salieran los ganchos y así poder ganarle el golpe a Ken. El resultado: perdí también. Mis envidiosos compitas hacían comentarios con los cuales trataban de consolarme, tratando de encubrir su jubilo ante mi perdida. Enardecido y decidido, hasta donde se podía en mi precoz edad, busque vengar el deshonor.
Deposite otra moneda de las que me quedaban del cambio de las tortillas que me mandaba a comprar mi ama, y oprimí el boton… “Here comes a new challenger”. Decidido a ganar como sea, aunque sea un round, no me iba a mover de ese lugar. Mi contrincante no era muy bueno, jugaba como lo hacia la computadora, le faltaba originalidad; su única cualidad era que jugaba como lo hacia la maquina cuando se encabronaba, eso era lo que lo hacia bueno. Pues bien, empezó de nuevo la pelea. Otra vez ese mocudo me gano el primer round. En el segundo, yo ya fuera de juicio, ante el veloz descenso de mi sangre, manoteaba, golpeaba la pantalla, le daba de rodillazos por abajo, gritaba, hijodesupinchemadreaba… Todo era inútil, el graniento adolescente me estaba ganando. A el le quedaba mas de la mitad de su sangre y a mi ni lo suficiente para soportar un golpe mas.
Pero poco antes de sucumbir… Oh, dioses del Olimpo! Un movimiento clave me iba a dar esa victoria y muchas mas en lo que me restaba de vida maquinera… Patada abajo: suelo, patada abajo: suelo, patada abajo: suelo… Así. Eso era todo. Patear abajo... El pobre infante no podía poner defensa abajo y eso le costo el round y la pelea. Volvió a retar, ya encabronado, me volteaba a ver entre los descansos... Aplique la misma “técnica” y obtuve la victoria de nuevo. Una y otra vez reto. Una y otra vez perdió. Yo ganaba igual: patada abajo. Finalmente, en su ultima moneda, antes de oprimir el botón para entrar en el juego, me miro furibundo y amenazador y dijo:
-Que, pinche chamaco, no sabes hacer otra cosa!
No conteste. Me seguía mirando con ira. Escuchaba su encabronadez en su respiración.
-Que, puto, no me oíste?
-Yo puedo jugar como quiera.
Chale, que marica me vi. Pero era cierto, aunque era lo mas joto que se podía hacer, lo mas cobarde, pero funcionaba; y en ese momento no queria perder por nada del mundo, que iban a decir mis seguidores; que me dejaba asustar por ese extranjero… Sabía que probablemente me golpearía después de terminar el ultimo juego. Podía ganar el ultimo juego igual o podía dejar de pegar el chicle y perder. Pero hubiera sido mas marica si cambiara mi súper estrategia nomás porque iba a terminar con mi ojito morado después del ultimo combate.
Nel. Seguí peleando igual y usando mi chicle gane... Casi al mismo tiempo de la ultima “patada abajo” que Ryu le proporciono a Ken para derribarlo y darle muerte, Marcuse solo pudo ver un puño que lo hizo tambalearse y recibir el primer golpe de esa tarde… Fuck! No había “patada abajo” en la vida real. No quedaba mas. A pelear como mi alter ego Ryu de ese entonces, aunque fuera sin la misma técnica y con la segura derrota, debido a que enfrentaba mi inmaculada inocencia a ese malandrin de la calle.
El resultado fue que también el pequeño salvaje ese resulto ser un chiclero. No dejaba de aplicarme el mismo golpe: yo yacía en suelo tratándole cubrirme las costillas y la cara mientras el nivelaba mi karma con su “patada abajo”.
Me gustaba elegir, para empezar, a Ryu, ya que era con el único que sabia jugar, y porque además, se parecía mas a mi por el cabello negro, que el gringo ese mariquete de Ken… La cosa es que ese malandrin me reto, no sin antes mirarme hacia abajo con cierta altivez que le permitía su edad mayor a la mía. Comenzó la pelea no sin excitación, las cosas estuvieron fatales y mi hormonal adversario se llevo el primer round. Me sentí ridiculizado frente a mis fans, que empezaban a murmurar con malicia a mis espaldas sobre mi segura derrota. Llego el segundo asalto y me asalto la ansiedad, la adrenalina me hacia sudar, el corazón se me salía, no podía mover con destreza la palanca para que me salieran los ganchos y así poder ganarle el golpe a Ken. El resultado: perdí también. Mis envidiosos compitas hacían comentarios con los cuales trataban de consolarme, tratando de encubrir su jubilo ante mi perdida. Enardecido y decidido, hasta donde se podía en mi precoz edad, busque vengar el deshonor.
Deposite otra moneda de las que me quedaban del cambio de las tortillas que me mandaba a comprar mi ama, y oprimí el boton… “Here comes a new challenger”. Decidido a ganar como sea, aunque sea un round, no me iba a mover de ese lugar. Mi contrincante no era muy bueno, jugaba como lo hacia la computadora, le faltaba originalidad; su única cualidad era que jugaba como lo hacia la maquina cuando se encabronaba, eso era lo que lo hacia bueno. Pues bien, empezó de nuevo la pelea. Otra vez ese mocudo me gano el primer round. En el segundo, yo ya fuera de juicio, ante el veloz descenso de mi sangre, manoteaba, golpeaba la pantalla, le daba de rodillazos por abajo, gritaba, hijodesupinchemadreaba… Todo era inútil, el graniento adolescente me estaba ganando. A el le quedaba mas de la mitad de su sangre y a mi ni lo suficiente para soportar un golpe mas.
Pero poco antes de sucumbir… Oh, dioses del Olimpo! Un movimiento clave me iba a dar esa victoria y muchas mas en lo que me restaba de vida maquinera… Patada abajo: suelo, patada abajo: suelo, patada abajo: suelo… Así. Eso era todo. Patear abajo... El pobre infante no podía poner defensa abajo y eso le costo el round y la pelea. Volvió a retar, ya encabronado, me volteaba a ver entre los descansos... Aplique la misma “técnica” y obtuve la victoria de nuevo. Una y otra vez reto. Una y otra vez perdió. Yo ganaba igual: patada abajo. Finalmente, en su ultima moneda, antes de oprimir el botón para entrar en el juego, me miro furibundo y amenazador y dijo:
-Que, pinche chamaco, no sabes hacer otra cosa!
No conteste. Me seguía mirando con ira. Escuchaba su encabronadez en su respiración.
-Que, puto, no me oíste?
-Yo puedo jugar como quiera.
Chale, que marica me vi. Pero era cierto, aunque era lo mas joto que se podía hacer, lo mas cobarde, pero funcionaba; y en ese momento no queria perder por nada del mundo, que iban a decir mis seguidores; que me dejaba asustar por ese extranjero… Sabía que probablemente me golpearía después de terminar el ultimo juego. Podía ganar el ultimo juego igual o podía dejar de pegar el chicle y perder. Pero hubiera sido mas marica si cambiara mi súper estrategia nomás porque iba a terminar con mi ojito morado después del ultimo combate.
Nel. Seguí peleando igual y usando mi chicle gane... Casi al mismo tiempo de la ultima “patada abajo” que Ryu le proporciono a Ken para derribarlo y darle muerte, Marcuse solo pudo ver un puño que lo hizo tambalearse y recibir el primer golpe de esa tarde… Fuck! No había “patada abajo” en la vida real. No quedaba mas. A pelear como mi alter ego Ryu de ese entonces, aunque fuera sin la misma técnica y con la segura derrota, debido a que enfrentaba mi inmaculada inocencia a ese malandrin de la calle.
El resultado fue que también el pequeño salvaje ese resulto ser un chiclero. No dejaba de aplicarme el mismo golpe: yo yacía en suelo tratándole cubrirme las costillas y la cara mientras el nivelaba mi karma con su “patada abajo”.
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